LA IMPORTANCIA DE SINCRONIZAR TODAS NUESTRAS FACETAS PARA VIVIR
Cada etapa de la vida contempla una serie de retos que quizás vengan programados desde la propia genética. Afrontar esos instantes nos aporta recursos para seguir asumiendo las otras muchas fases que incluye el juego de nuestra propia vida. En cada una de esas vivencias vamos esculpiendo las carreteras de nuestro cerebro con esas “mariposas del alma” sin quizás ser consciente que esos esquemas trazados marcarán el boceto a seguir de nuestros descendientes y sin quizás comprender que en nuestra propia construcción hacemos uso de herramientas que se encontraban en ese maletín heredado de nuestros ancestros.
El tiempo actual pudiera estar marcando que los pasos que dejamos en el camino estén perdiendo profundidad y consciencia, que estemos proyectando un sendero sin metas ni sueños, que esas neuronas estén revoloteando sin orientarse en su propia naturaleza. Ese mismo ritmo acelerado puede estar desencadenando en que miles de personas vayan sin dirección, mirando a un punto fijo difuminado que le impide vislumbrar a los otros miles de seres humanos que batallan cada día con su burbujeo interior de emociones, perdiendo por ende esa capacidad sanadora que tiene la liberación de oxitocina.
La infancia precisa acciones que abren las puertas de la adolescencia y ésta a su vez despliega y hace erupcionar una serie de inquietudes que obliga a buscar límites y elegir senderos que abren nuestra adultez y ésta a su vez nos permite hacernos de atuendos especiales que nos dan entrada a mundos diversos: laborales y familiares, entre alguno de ellos. Si dejamos de explorar algunas de esas rutas programadas para crecer, podríamos carecer de herramientas. Todo ello precisará un ajuste que puede ser aportado por personas compañeras de viaje o por nuestra propia capacidad de plasticidad neural.
Ya dijo el gran maestro Ramón y Cajal que "siempre podemos ser escultoras de nuestro propio cerebro", aunque esta gran obra maestra que sabemos que somos capaces de construir no se muestre como tarea fácil, pues pueden acontecer periodos de decadencia incluso en artistas excepcionales. ¡Cuánto entiendo la importancia de un estado de bienestar en todas las esferas! Sin lugar a duda, ese equilibrio se convierte en la brújula que permite sincronizarte, en las ganas para fluir de manera ondulante a través de los trazados serpenteantes de la vida. No es encajar en el mundo lo que aporta la calma, es hacer que cada una de nuestras facetas se sientan integradas y que esas herramientas que consiguen este logro estén sincronizadas con nuestro sentido de la vida lo que nos permitirá dejar senderos transitables para las generaciones futuras.

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