CARTAS PARA LIVIA: CUARTO CURSO
Aquí sin duda alguna sí que eras la “mayor de la clase” y lo tomaste con tanto ahínco que terminaste siendo líder (más allá de cuando te tocaba ser “helper”). Este año fue un regalo para todo en centro educativo ¡quizás ni siquiera puedas hacerte una idea imaginable de todo lo que nos aportaste! Sin lugar a duda, eres y serás un ejemplo de superación. Tu vocabulario fue progresando de manera desmesurada, tanto que eras capaz de construir frases perfectas y conversaciones infinitas. Tu personalidad pícara se hacía presente en cada oportunidad pues tu afición favorita era esconderte y asustarnos. Y, lo hacías tan bien que terminabas siendo invisible, tanto que alguna trastada quedó marcada en “tus deditos”. A nivel motor la evolución hizo que no parases, por supuesto en la búsqueda de todo aquello que para ti era interesante y querías, pues cuando te parecía aburrido lo mostrabas y te parabas en seco, derrochando una personalidad definida y clara. Estoy convencida que muchas personas pudimos plantearnos al verte en este cuarto curso, que habrías sido capaz de adaptarte a ese primer curso de la educación infantil secundaria, pero a pesar de esa afirmación, este curso extra tejió con mucha más fuerza el para qué compartido que ambas teníamos: a ti te dio alas de seguridad y confianza en tus propios logros y a mí me brindó la posibilidad de verte con total autonomía. En estos años sin duda, mi corazón se ha impregnado de ti y de tus cosas. Aprendí a quererte por quién eres y no por lo que hacías, hemos aprendido a entendernos hilando un amor especial y mágico. Eres mi niña y siempre lo serás porque abriste mi mundo hacia la fantasía de la “Atención Temprana en las Escuelas Infantiles”, porque acariciaste mi alma para que buscara estrategias y alternativas para ayudarte a avanzar y progresar. En definitiva, volcaste el cielo para brindarme estrellas, reajustaste mi sistema de valores y prioridades y me enseñaste a tintar de felicidad cada célula de mi organismo ante cada uno de tus logros. Tienes un corazón tan puro que estoy convencida que sea cual sea el camino que elijas, te irá bien porque atraes la buena energía y eres una superviviente que afronta con una gran sonrisa todos los obstáculos a superar, en definitiva, siendo tan pequeña, eres ejemplo de cómo se debe vivir la vida. Quería dejar estas palabras escritas para ti, para cuando aprendas a leer puedas rememorar algunos de los sentimientos sentidos y compartidos, especialmente la ADMIRACIÓN que siento por ti.
Gracias, mi pequeña LIVIA, porque me enseñaste a sentir las emociones de una cometa al viento, porque me aportaste muchas pizcas de alegría, porque siempre recordaré esos ojos brillantes y rasgados que se cerraban para evitarme y esos ojos abiertos de par en par como dos enormes estrellas de un universo infinito. Gracias por quererme, por esos apretones de mano para que siguiera a tu lado, por esos saltos de ilusión ante el inicio de una nueva aventura, por esos achuchones llenos de calor. Con todo lo que he podido percibir y experimentar a tu lado solo se me ocurre una cosa:
AMARTE POR SIEMPRE JAMÁS.
Y seguro que continuará porque nuestra historia fue creada para seguir narrando momentos de aventura. Gracias por ser fuente de inspiración y manantial de ilusiones.

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