CARTAS PARA LIVIA: SEGUNDO CURSO
Un nuevo año comenzaba y nuestro reloj de arena se giraba, estando en posesión de muchos granitos de tiempo para poder insistir en los objetivos motrices y acompañar al ritmo académico marcado en la clase, pues iniciaban tus asambleas, tus primeras fichas y otro gran reto a conseguir: la sedestación en la silla como el resto de las personas de la clase. Al principio, todo fue un poco aventura de alto riesgo, pero tu mágica hada ANA siempre estaba ahí, procurando que experimentaras la experiencia sin que supusiera un peligro.
Te ideamos una silla a medida, fuimos trabajando para que llegase ese momento y la verdad, ¡que también lo conseguiste! Hacías tus fichas con empeño y eras capaz de despegar las pegatinas incluso cuando tus manos eran más pequeñas y flexibles que el propio gomets.
Y, si algo nos has enseñado en todo este tiempo es que, si existe motivación y entusiasmo, la repetición y la perspicacia consiguen que seamos capaces de hacer cualquier cosa, por compleja que parezca.
Este año exploraste nuevos mundos, nuevas experiencias, hasta el extremo de disfrazarte de ellas. En este tiempo, adquiriste más destreza motora que te permitió reptar y gatear durante los meses de verano.
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